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Mi Vida en Breve No, no estoy haciendo
señas obsenas, aunque parezco rebelde sin causa, era un niño
muy decente, mi mamá me tenía bien amaestrado. Mis primeros cuatro años los viví en un departamento pequeñito en la misma cuadra donde Fidel y el Ché planearon la Revolución Cubana diéz años atrás. Mi abuelita (mamá de mi mamá) vivía en el mismo edificio y tenía una tiendita enfrente donde vendía todo tipo de refrescos, cerveza, cigarros, y dulces. Recién nacida mi hermana Lucy, nos mudamos a una casa muy agradable a unas cuantas cuadras, a la vuelta del metro Revolución. Asistí al jardín de niños en la misma escuela donde mi mamá, mi tía Laura, y mi hermana Paty estudiaron siempre, el Colegio Hispano Americano. Luego, entré al Colegio Fernando de Magallanes donde estudié mi primaria y secundaria. Fué allí donde tomé mi primer rollo fotográfico a los seis años. En el Magallanes conocí a mis mejores amigos de la infancia, entré a los Boy Scouts, y fundamenté las bases que me han servido el resto de mi vida. Tengo la fortuna de conservar amigos de aquellos tiempos, y sigo en contacto con algunos de mis maestros. En tercero de primaria nos mudamos a la casa donde actualmente vive mi hermana Lucy en la Nueva Santa María. Ese mismo día, 2 de Octubre del '75, nació el primer hijo de mi hermana Paty, Héctor Daniel. Mi casa era el arca de Noé. No me pregunten porqué ni cómo, pero tuvimos perros, gatos, aves, conejos, peces, tortugas, salamandras, vívoras, y demás. Además de este peculiar zoológico, teníamos una pequeña alberquita. La casa siempre estaba llena de amigos y visitas. Mi mamá siempre quizo tener una familia grande. De alguna manera lo consiguió. Mi primer año de preparatoria en la Universidad La Salle, trajo muchos cambios en mi vida. Mi pequeño universo se extendió hasta la colonia Condesa. Después de 9 años, nueva escuela, nuevos compañeros y mayor independencia. Por desgracia, también trajo consigo la muerte de mis 3 abuelitos en cosa de año y medio. Mis padres de pronto se encontraron huérfanos. Sin embargo, realmente disfruté mi preparatoria. Nunca antes había estado tan activo. Además de mis clases, Boy Scouts, amigos, y familia, de alguna manera me las ingeniaba para asistir a clases de teatro, atender a mis noviecitas, practicar varios deportes y efectuar mis primeros viajes por mi cuenta al Norte de mi país. Desde los 13 hasta los 19, escribí un diario que aún conservo conmigo. Gracias a mi diario, inicié el conocimiento de mi mismo, mi viaje interno. Mi adolescencia transcurrió de manera muy ocupada y feliz, lleno de energía y hormonas. Al finalizar mi preparatoria, continué mi Licenciatura en la misma universidad en la carrera de Ingeniería Química. El primer día de clases, septiembre 19, a tan solo unos minutos de haber iniciado la clase, la tierra se sacudió como nunca lo había hecho en la ciudad de México desde que yo nací. El terremoto del '85 será recordado por muchas generaciones de chilangos (así se nos conoce a los capitalinos). No sucedió nada grave en mi casa, ni en la escuela, pero fué uno de los momentos más intensos de mi vida. Tres años más tarde otro terremoto sacudió mi vida. Esta vez no se movió el suelo, sino mi propia existencia. Mi vida cambió para siempre aquel 23 de junio del '88. Aquella noche, perdí y gané todo lo que tengo y todo lo que soy. Año y medio atrás, dejé la escuela de Química luego de 3 desastrosos y estresados semestres. Tuve que aguardar varios meses para ingresar a mi nueva carrera, inspirado por mi gran amigo Juan Antonio. Alivié la espera aprendiendo a tocar la guitarra. Finalmente, inicié lo que sería mi verdadera pasión, las artes visuales. Por vez primera, asistí a una escuela pública, la Universidad Autónoma Metropolitana. Al mismo tiempo, inicié mi negocio, un periódico de circulación gratuita que repartía en mi colonia. Ese negocio me dió de comer por más de 12 años. También conocí a mi primera novia formal, de la que estuve profundamente enamorado, y por un momento, todo parecía estar en calma, realmente parecía. De pronto, la tormenta. Terminó la relación con mi novia, estuve muy deprimido. Un mes después, regresaba a mi casa de noche, cansado del trabajo y de la escuela, y aún muy confundido por el asunto con mi novia, cuando salió a recibirme una persona de la oficina de mi papá. Afuera de mi casa, aquella noche lluviosa del 23 de junio del '88, supe que mi papá había sido víctima de un asalto. La persona más inteligente, tranquila y pacífica que jamás haya yo conocido, murió a manos de alguien por robarle la cartera. Así fué como perdí a mi padre. En los años siguientes, experimenté un sufrimiento como nunca hubiese imaginado. Mi familia se desmoronó y se desató una guerra civil en casa. Ninguno de nosotros estaba preparado para esto. Seguí con mi negocio, me mudé de la casa, me enamoré nuevamente, de la que fué mi esposa y compañera por muchos años, mi amada Lilí. Me consideré ateo por un par de años. El alejar a Dios de mi vida solo empeoró todo. Por fortuna y gracias a mi amigo Spezzia, entré en contacto con un grupo de loquitos que se llamaban "metafísicos". A veces no es posible buscar a Dios, pero siempre sucede que Dios eventualmente lo encuentra a uno. De esta manera, encontré de nuevo mi camino en esta nueva dirección, descubrí el infinito poder de la compasión. Perdoné al asesino de mi padre quien fuera que éste sea, a mi familia, a Dios, pero en especial, me perdoné a mi mismo, hice las paces conmigo, y encontré nuevamente mi paz interna. Así, entre Budismo Zen, vegetarianismo, y otras loqueras, transcurrieron los años con mi esposa y mi creciente negocio de diseño gráfico e impresión. Entre viajes, negocios, clases como maestro de diseño, diversos socios, buenos amigos y el retorno a mi familia se alternaron buenos y malos ratos. Hasta que de nuevo, llegó otro momento de gran cambio en mi vida. La crisis finalmente tocó fondo con la devaluación del '94, regalo de navidad de nuestro presidente, el orejón aquel que se fugó con mis impuestos. De nuevo, el viento soplaba mis velas hacia un futuro incierto. Más tarde mi matrimonio llegaba a su fin, y mi mamá se encontraba muy enferma de cáncer. Decidí dejarlo todo y en la graduación de mi hermana Lucy, hablé con uno de los mejores amigos de la adolescencia de mi padre, Alfredo. Esa noche, inicié la más grande aventura de mi vida, el emigrar a los Estados Unidos de América. El 12 de diciembre del '95, partí hacia la capital del mundo, la ciudad de Nueva York. Pasé un mes con Alfredo y Tere en Connecticut. Todos los días me despertaba temprano y tomaba el tren a Gran Central Station en el corazón de Manhattan. No sé cuánto caminé, pero puedo decir que ni el frío, ni la nieve, impidieron nunca mi andar vagabundo. Regresaba a casa a eso de la una de la mañana, congelado y feliz. Durante varios años, pasé las las fiestas decembrinas con ellos, quienes se convirtieron en parte de mi familia, y una importante influencia en mi vida. Regresé a México para arreglar todos mis asuntos pendientes, mi decisión estaba hecha. Me fuí al centro a comprar una maleta grande de color azul grisáceo. Adentro metí todas mis ilusiones, sueños, algo de ropa, y tomé un avión hacia Chicago. Jamás había yo puesto un pié en esta ciudad, pero era tan buena como cualquier otro lado. Allí viví seis intensos meses durante los cuales mejoré considerablemente mi inglés y me preparé para entrar a la universidad. En Mayo 20, cumpleaños
de mi hermana Lucy, tuve que regresar de emergencia a México. Mi
mamá se hallaba en el hospital agonizante. Al verle no le reconocí,
estaba muy mal. Yo había oído historias de personas que
no mueren hasta que no ven por última vez a un ser querido, ahora
sé que en verdad sucede. Esa noche que llegué, sus ojos
se iluminaron, platicamos por unas horas y esa misma noche perdió
el conocimiento, sólo me estaba esperando. Mi mamá falleció
el 23 de Mayo. De alguna manera, hicimos las paces y nos despedimos con
gusto. Aún después de que perdiera conciencia, yo seguí
a su lado platicándole y recordando aquellos años en que
fuimos una familia feliz. Volví a Chicago donde vivía en una casa muy simpática. Mi casera se llamaba Dawn. Ella era maestra y rentaba (y aún renta) cuartos para estudiantes internacionales. Chicago fué para mí, una especie de monasterio y escuela. Durante esos meses, trabajé un poco para un Cubano electricista, visité a mi amigo Mario, y viajé bastante buscando universidades. Visité cerca de 25 universidades, desde Hardvard y el MIT, hasta escuelas pequeñitas en medio de la nada. Hice un tour por Texas, donde conocí a mi amigo Inglés Andrew con quien he viajado bastante aquí y en Europa. Finalmente, me decidí por la UNT, the University of North Texas. UNT fué para mí, cielo y Calvario al mismo tiempo. La Universidad está ubicada en una ciudad pequeñita, una hora al Norte de Dallas. Denton, Texas fué mi casa por cuatro años. Desde el inicio tuve que ajustarme a un mundo totalmente diferente al que yo estaba acostumbrado. Después de vivir en la Ciudad de México y sus 21 millones de habitantes, New York capital del mundo, y Chicago... llegué al "rancho Texano" en la mitad de la nada. Una de mis películas favoritas es "Groundhog Day", donde Bill Murray por alguna extraña razón, se encuentra viviendo el mismo día una y otra vez... digamos que a mí me sucedió algo parecido. Al paso del tiempo, comencé a encontrarle muchas cosas buenas a Denton. Después de todo es un lugar ideal para estudiar, lejos de distracciones, pero cerca de Dallas y Fort Worth. Inicié mi MFA (Masters in Fine Arts) en el verano de 1996. Mi intención era continuar como Diseñador Gráfico, pero terminé estudiando Fotografía. Un año antes de terminar, conseguí una beca para estudiar mi segunda maestría en la escuela de Bibliotecas y Ciencias de la Información. Tuve que esforzarme muchísimo para sacar mis dos carreras y trabajar medio tiempo como Maestro Asistente. Valió la pena, al cabo de estos años, conseguí obtener un conjunto de conocimientos y habilidades que me han abierto muchas puertas. Quiero mencionar a algunas de la muchas personas que me apoyaron durante este tiempo tan lleno de retos y dificultades. Mis maestros en UNT, Dorothy, Sam, Dianne, Juanita, y Susan de TWU (Texas Women's University); mis amigos y familia adoptiva, Vicente, Corina, Don Carlos, Darlene, Alfredo, Tere, y mi jefa favorita Ann. Desde luego Mirni. Sin ellos, no hubiese tenido la fuerza para terminar mis estudios. Finalmente llegó
2001. En Mayo 12 me gradué y un mes antes conseguí el trabajo
de mis sueños como Gerente de Educación y Tecnología
en el Dallas Museum of Art, donde aún sigo felizmente laborando.
Trabajar para el DMA me ha brindado satisfacciones increíbles y
retos enormes. He tenido oportunidad de viajar para asistir a algunas conferencias y en general, este trabajo es lo mejor que me haya ocurrido en mi vida profesional. Paso ocho horas al día rodeado de arte. Tengo la oportunidad de hacer lo que me gusta, lo que estudié y lo que mejor sé hacer. Encima de todo, me brinda el poder contribuír a mejorar, aunque sea un poquitito, a este planeta tan sufrido, difundiendo la diversidad cultural y artística del mundo. Por ahora vivo en Dallas, Texas. Mi tiempo lo dedico a trabajar y a desarrollar algunas otras actividades. Me gusta cuidar de mi nuevo zoológico personal donde tengo peces tropicas, hamsters, pájaros, tortugas, y desde luego mis dos perras Minga y Kiona. Tengo un jardín muy agradable donde paso horas enterrando mis procupaciones en la tierra. Practico yoga y trato de llevar una vida saludable y productiva.. Tengo un sauna y un
jacuzzi donde paso muchas horas meditando y relajándome. Soy voluntario
en varios grupos de Boy Scouts de niños Latinos. Doy clases bilingües.
Me encanta salir de campamento y viajar dentro y fuera de los Estados
Unidos. Por lo regular, duermo en mi jardín encaramado en mi hamaca y con mis perritas. Todas las noches grabo mis sueños. Me he entrenado para despertarme y grabar mientras aún estoy soñando. También dibujo lo que veo en mis sueños y estoy preparando una nueva exposición basada en mis sueños. Agradezco a mi tovarich Roberto, quien desde la Ciudad de México me ha estado ayudando a transcribir mis grabaciones de sueños. En Enero del 2005, adquirí 5 acres de bosque en Hillsboro (80 millas al sur de Dallas). En la propiedad tengo un par de cabañitas, y estoy a minutos de dos bellísimos lagos donde practico kayak con amigos y mis perras. Si llegaste a leer esto, agradezco tu paciencia, y me da gusto compartir estas lineas a cerca de mi vida contigo, quien quiera que seas y donde te encuentres, recibe un afectuoso saludo desde este rincón del universo. Paz. [Mapa Sitio] [Cesarito Virtual] [Llibro Visitas] [Correo] |
My Life at a Glance
Coming soon. Sorry... I need to work on the translation. In the mean time, you can always practice your Spanish. [Site Map] [Virtual Cesarito] [Guest Book] [E-Mail] |
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